Mario Prisuelos: “Cada uno de mis discos es como un hijo”

Hemos hablado con el gran pianista villaodonense Mario Prisuelos (1975), que acaba de estrenar su flamante cuarto álbum de estudio, Tomás Marco: Piano Works. Mario es ya un experto y brillante concertista requerido a nivel internacional, un músico vocacional y, en sentido más amplio, un artista lleno de interés por la cultura en todas sus expresiones. Nos tomamos un café con él en el Café del infante y le preguntamos acerca de todo un poco.

Pregunta: ¿Qué destacarías de Villaviciosa?

Respuesta: Sigue teniendo algo de pueblo pequeño y acogedor que aún me fascina. Me encanta pasear y saludar a la gente. Somos muy hospitalarios, y además aquí hay mucha vida social y cultural: en la calle, en las terrazas, en la naturaleza.

¿Cómo y cuándo te decantaste por el piano?

Lo sentí muy natural, muy intuitivo. De niño iba a fútbol, pero me empezó a dar clases Manuel Festa, mi tío, que toca el acordeón; empecé con él solfeo. El piano fue un flechazo a los seis o siete años.

¿Es esta tu única profesión?

Sí, solo me dedico al piano. Después de mi formación académica y cursos de postgrado –la técnica se trabaja toda la vida-, tuve un negocio familiar, y luego decidí dedicarme a la música. Es un mundo complicado pero me hace feliz.

Además de interpretar, ¿compones?

No. No siento la necesidad de componer. Hay tanta obra maravillosa que tocar que necesitaría cinco vidas. Me siento como un actor de teatro, me colma subirme a un escenario e interpretar.

¿Enseñas a jóvenes pianistas?

No tengo alumnos fijos. A veces doy clases magistrales y cursos. Lo he hecho en universidades como Princeton, Florida, en Costa Rica… Doy cursos sobre técnicas actuales.

¿Qué opinas de la música pop y rock?

Me interesa todo tipo de música y la escucho, más la independiente, no tanto la comercial. A menudo, los polos opuestos enriquecen.

¿Cuál es tu mejor disco?

Son muy distintos. Soy muy afortunado porque cada proyecto me ha colmado muchísimo. Cada disco es como un hijo. Requiere mucho trabajo y creatividad, pero luego apenas los escucho. He tenido la suerte de trabajar con los mejores productores, como Javier Monteverde o Paco Moya, con quien he grabado este último: técnicamente es una maravilla, y también sabe aconsejar.

¿Cómo definirías Tomás Marco: Piano Works?

Es una antología de su música para piano. Tomás es un compositor que sin duda va a pasar a la historia.

¿Tienes patrocinadores?

La Comunidad Autónoma de Madrid es un apoyo fundamental. Hoy en día las discográficas te firman un contrato de disco más gira, que es donde se obtienen más ingresos.

¿Puedes citarnos algunos de tus autores y compositores preferidos?

Los pianistas Claudio Arrau y Richter. En la actualidad, Sokolov. Como compositores, Bach, Debussy, Falla, son incontables. Me considero camaleónico, encuentro cosas muy buenas en muchos compositores, extraigo aquí y allá, me apasiona. Pero eso no significa que me encante toda la obra de uno u otro autor.

Históricamente, ¿cuál es la edad de oro de la música?

Yo diría dos grandes épocas: el romanticismo del XIX, en general, en Europa; Beethoven, Brahms, Liszt… Y el siglo XX, que es brutal: aún no hay mucha distancia para valorarlo, pero hemos pasado de la tonalidad a su ruptura, algo similar a lo que ocurrió con el arte abstracto en la pintura. Aquí citaría a Stravinsky. Hay una evolución fascinante, se introducen conceptos como el ruido. Yo a veces toco con micrófonos, produzco efectos secundarios. Como ejemplo de modernidad, me viene a la memoria Videns de Alberto Carretero, una cuadrafonía para piano y electrónica de un autor actual y joven.

¿Cuáles son tus hobbies? ¿Cómo compaginas profesión y aficiones?

No tengo mucho tiempo libre, pero me encantan la pintura (Goyá, Pollock, Kandinski, sobre todo el siglo XX) y la lectura. También viajar, y a este respecto tengo suerte, pues ofrezco recitales con frecuencia en Europa y América. Hace un tiempo, no obstante, decidí filtrar los conciertos porque tenía demasiadas propuestas. Ahora estoy en un tiempo de renovar repertorio.

¿Te veremos pronto actuando en Villa?

Me encantaría pero de momento no lo sé. Hace diez años pusimos en marcha el Festival Asisa de Música de Cámara, que se celebra en el Coliseo al aire libre. Es un festival ya muy importante a nivel nacional, colabora el Ayuntamiento y envillaviciosadeodon.es lo promociona.

¿Qué tal fue el estreno hace unos días de tu nuevo disco en Tres Cantos?

Muy bien. Fue dentro de la 17ª edición del Festival, un concierto homenaje a Tomás Marco.

No quisiera concluir sin hacer un comentario sobre el nuevo disco de Mario Prisuelos, que amablemente me ha regalado. He de decir que no es un disco fácil: no predominan las melodías, ni los ritmos que se atengan a un orden o movimiento, que es la idea que yo, poco experto, tengo de la música clásica. Sin embargo, es un disco rompedor, vanguardista, de reminiscencias y matices españoles, muy moderno, que me ha ido impresionando. Descubro en él esa revolución de la que nos hablaba Prisuelos acerca del siglo XX; el piano utilizado como un instrumento percusor, metálico, de viento y cuerda, un todo versátil y polifuncional, por un instrumentista de un virtuosismo abrumador. Encuentro en esta obra de Tomás Marco (1942), raíces flamencas, resonancias de Falla y de la música tradicional pero, eso sí, renovada y expuesta con riesgo y audacia, valiéndose de múltiples recursos con maestría. ¡Bravo! Muchas gracias, Mario, y mucha suerte.

Texto: Manuel Godino

Foto: Proporcionada por el propio Mario Prisuelos

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