Respeto al agua: cinco consejos para prevenir accidentes en la piscina

En verano, el mar o la piscina se convierten en dos de nuestros lugares favoritos donde refrescarnos, relajarnos y practicar algo de deporte. Sin embargo, también se convierten en dos de los más peligrosos. De hecho, en 2017 más de 480 personas perdieron la vida en espacios acuáticos en España, según datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

Para evitar no solo ahogamientos, sino todo tipo de accidentes en playas y piscinas, la clave es la prevención. Tal y como señala el experto de la Universidad Europea, Germán Díaz, profesor de Natación y Entrenamiento Deportivo y autor del libro Cómo nadar bien, “la mejor prevención de accidentes en la piscina comienza meses antes del verano”.

Existen una serie de recomendaciones básicas que todos debemos seguir si queremos asegurarnos un verano sin sobresaltos y que aún estamos a tiempo de aplicar. Germán Díaz resume cinco de estos consejos fundamentales a seguir:

1. Controlar el medio acuático y mejorar la técnica de natación. Según el experto, para poder desenvolvernos relajadamente en la piscina, necesitamos tener un dominio suficiente. “No solo los niños deben saber nadar, también los adultos, máxime si tienen menores a su cargo”, insiste el experto. “Un niño que no sabe nadar puede ahogarse en una piscina poco profunda”, por ello, es imprescindible vigilarlos en todo momento.

En este punto, el experto insiste en que es preciso buscar la técnica que mejor se adapte a nosotros. Además, recomienda “no pelearse con el agua, relajarse y nadar manteniendo una posición cómoda y lo más horizontal posible”. Para lograrlo, puede resultar muy útil realizar ejercicios para mejorar la patada.

2. Conocer el espacio en el que nos bañamos. Para evitar riesgos, es imprescindible ser conscientes de las características del espacio en el que nos bañamos. En el caso de las piscinas resulta clave conocer dónde está la parte profunda y poco profunda, la ubicación de elementos potencialmente peligrosos como los sistemas de reciclaje de agua, mangueras, etc.

En opinión del profesor de Natación y Entrenamiento Deportivo de la Universidad Europea, esta precaución adquiere especial importancia en el caso de los más pequeños de la casa, ya que “pueden meter la mano para ver qué es lo que hay, que ésta se les quede enganchada y sufrir un accidente como consecuencia”.

3. Emplear materiales que ayuden a la flotación. Una mayoría hemos aprendido a nadar con manguitos en nuestros primeros años de vida, sin embargo, estos elementos no son solo para niños. De hecho, aunque no son seguros al 100%, el empleo de chalecos, churros y todo tipo de materiales que ayuden a la flotación están indicados también para personas que saben nadar y pueden convertirse, incluso, en un elemento más del juego dentro del agua.

4. Respetar las normas. Algo tan evidente como respetar las normas de seguridad puede, en ocasiones, descuidarse, en especial por parte de los más pequeños, que no perciben el peligro como los adultos. Díaz recuerda algunas de las más comunes en las piscinas como evitar tirarse de cabeza en zonas poco profundas, prestar especial atención al borde de la piscina y zonas resbaladizas o no introducir comida en el recinto de la piscina.

5. Ducharse antes de sumergirse en el agua. En opinión del experto de la Universidad Europea, éste es uno de los elementos que se obvian con mayor asiduidad. “No debemos pasarlo por alto, no se trata solo de una cuestión de higiene, es clave para evitar un shock térmico producido por un cambio de temperatura”, explica. De ahí su importancia, así como la de entrar poco a poco en el agua de la piscina o el mar.

Estas cinco sencillas recomendaciones están al alcance de todos y pueden contribuir a que pasemos una época estival sin accidentes. No obstante, el experto insiste también en que es necesario disfrutar en el agua, de hecho, en relación a los niños, recuerda que “no debemos confiarnos, pero tampoco tenemos que impedir que disfruten”.

Texto: Prensa UEM